apps citas

Un estudio concluye que las aplicaciones de citas provocan el efecto contrario a su propuesta original, esto cuando se usan en forma compulsiva.  

Esa deducción es en parte coherente con una investigación divulgada recientemente, que relacionó el uso excesivo de pantallas con la depresión. En ese caso, el hábito no se asocia a una herramienta en particular sino al consumo de contenidos en smartphones, computadoras, TV y también videojuegos. 

El nuevo estudio no hace una referencia específica sino que habla de las apps para citas en general, una categoría que tienen a Tinder y Grindr como principal paradigma. 

“Aunque estas tecnologías emergentes (apps móviles de citas) ofrecen beneficios sociales, ciertas personas se vuelven demasiado dependientes y sufren resultados negativos”, señala el estudio publicado en el Journal of Social and Personal Relationships. 

En el informe se indica que existen pocas investigaciones sobre las citas online que aborden los usos problemáticos de esas tecnologías en términos sociales. 

Para arribar a conclusiones, Kathryn Coduto, investigadora de la mencionada academia estadounidense, encuestó a 269 estudiantes universitarios que utilizaron al menos una app de citas. 

La publicación del MIT Technology Review señala en su repaso que algunas de las compañías que desarrollan esas aplicaciones buscan nuevas formas de propiciar coincidencias entre usuarios, por ejemplo apelando a sistemas de inteligencia artificial. Y que en parte, las consecuencias negativas de esas propuestas derivan de la mecánica de emparejamientos. 

“Creo que las apps tendrán dificultades para alejarse de los ‘deslizamientos’ (swipes) ya que ése es uno de sus atractivos. Pero eliminar esa metodología y alentar una mirada más profunda de los perfiles parece una buena forma para hacer que sean menos adictivas”, comentó Coduto. 

A fin de cuentas, tal como señalan en Daily Mail, el estrés que podría generar una cita no es exclusivo del ámbito virtual. En todo caso, el estudio de Coduto demuestra que las personas que ya se sentían solas y ansiosas por la concreción de encuentros tienen más probabilidad de volverse adictos a esas apps. Y que, en esos casos, se exacerban las sensaciones negativas. 

“Algunos participantes del estudio dijeron que faltaban a la escuela o al trabajo, o que se metían en problemas por revisar las aplicaciones de citas. Conozco personas que las usan compulsivamente; sacan sus celular cuando están cenando con amigos o en grupos, realmente no pueden dejarlas”, dijo Coduto. 

 
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