rugby homofóbico

El pasado martes, Israel Folau subió a Instagram una imagen con este texto: “Borrachos, homosexuales, adúlteros, mentirosos, fornicadores, ladrones, ateos, idólatras; el infierno les espera ¡Arrepiéntanse! Solo Jesús puede salvarles”. Ello ha dado lugar al eterno debate sobre dónde termina la libertad de expresión, o si esta es absoluta.

Debido a esto, la Federación Australiana y su equipo, los Waratahs de Sidney, han anunciado su intención de rescindir el contrato. Los jugadores internacionales, al igual que en otros países, tienen contratos duales, con la selección y el club.

“Israel no ha entendido que lo que se espera de él como empleado de Rugby Australia y NSW Waratahs es que no puede compartir material en las redes sociales que condena, difama o discrimina a las personas por su sexualidad”, reza la nota publicada.

“El rugby es un deporte que trabaja continuamente para unir a las personas. Queremos que todos se sientan seguros y bienvenidos en nuestro juego. En ausencia de factores atenuantes convincentes, nuestra intención es rescindir su contrato”, concluye.

Sin precedentes

Folau no es un cualquiera. Australia renunciaría a uno de sus jugadores franquicia a 5 meses del Mundial, y los Waratahs a uno de sus pilares, con un papel estelar en el título del Super Rugby logrado en 2014.

¿Qué selección puntera, en qué deporte, prescindiría de una de sus estrellas por sus ideas contra la homosexualidad?

Y ha surgido un nuevo foco en Inglaterra. Billy Vunipola, una de las estrellas de los de la rosa, ha mostrado públicamente su acuerdo con las ideas homófobas de Folau. Su club, Saracens, aspirante a la Champions Cup, ya ha anunciado medidas.

Así que todo apunta a que esto continuará…

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